
Estancamiento, pobreza, y muchas restricciones para la vida del campesino existían en Cuba antes de 1959.
Cuando el 17 de mayo de ese año Fidel decidía desde la Sierra Maestra aplicar a gran escala aquel proyecto político que llevaría el nombre de Reforma Agraria, no imaginaban los campesinos que detrás iría el cambio radical del régimen de explotación de la tierra.
Fue en La Comandancia de La Plata donde se entregaron los primeros títulos de propiedad, y comenzó a transformarse el concepto de tenencia de la tierra para que los pequeños propietarios se dedicaran por entero a sus producciones y a elevar la productividad del trabajo.
Ratificaba esta primera ley el carácter democrático de la Revolución Naciente.
La Ley de Reforma Agraria fue un compromiso recogido en el Programa del Moncada que supuso la desaparición definitiva del latifundio.
Dos años más tarde, una segunda Ley de Reforma Agraria, limitó el tamaño de las propiedades, con lo que la burguesía de este sector quedó prácticamente eliminada.
Ese mismo año nacía la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, organización que hasta hoy representa a este sector del país. Su esencia sigue siendo la misma de entonces, la defensa de los derechos del campesinado cubano.
Por: Lizet Márquez Gómez