Según el comunicado emitido por el Pentágono, el documento destaca varios puntos claves:
- Disuasión multinacional: Estados Unidos planificará estrategias simultáneas frente a varios adversarios con armas nucleares.
- Integración de capacidades: se enfatiza la incorporación de recursos no nucleares para respaldar las misiones de disuasión nuclear.
- Gestión de la escalada: el plan contempla cómo responder a un ataque nuclear limitado o a un ataque estratégico no nuclear con consecuencias significativas.
- Coordinación con aliados: se fortalecerá la consulta, planificación y coordinación con aliados y socios para consolidar los compromisos de disuasión de EE.UU.
En el documento, se subraya que el rol de las armas nucleares es disuadir ataques estratégicos, proteger a aliados y socios, y garantizar los objetivos nacionales en circunstancias extremas si la disuasión falla.
Asimismo, detalla el estado de alerta de las fuerzas nucleares del país: los misiles balísticos intercontinentales permanecen en alerta diaria, junto a una parte de los submarinos con misiles balísticos, mientras que los bombarderos con capacidad nuclear operan en distintas fases de preparación.
Adversarios y amenazas nucleares
El informe identifica como principales adversarios a Rusia, China y la República Popular Democrática de Corea (RPDC). Destaca lo siguiente:
- Rusia: posee un arsenal nuclear amplio, moderno y diversificado, considerado una grave amenaza.
- China: está expandiendo y modernizando sus fuerzas nucleares, además de haber desarrollado una tríada nuclear.
- República Popular Democrática de Corea: continúa ampliando y mejorando sus capacidades nucleares y no nucleares.
La estrategia de Washington establece la necesidad de amenazar lo que más valoran los adversarios, manteniendo capacidades de contrafuerza para reducir la posibilidad de ataques nucleares contra EE.UU. o sus aliados.
Relación con el tratado START III
El documento también aborda el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III o Nuevo START), firmado entre EE.UU. y Rusia en 2010 y prorrogado en 2021 por cinco años. Bajo este acuerdo, ambas partes se comprometieron a limitar sus fuerzas nucleares a 700 portadores, 1 550 ojivas nucleares y 800 lanzadores.
No obstante, en febrero del año pasado, Moscú suspendió su participación alegando que la infraestructura militar de la OTAN, respaldada por Washington, estaba siendo utilizada contra Rusia, destruyendo la base legal del control de armas.
Pese a ello, la estrategia de EE.UU. prevé que continuará cumpliendo las restricciones centrales del tratado mientras Rusia haga lo mismo.



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